
domingo, 30 de marzo de 2008
¿SUBES?
Son las escaleras de la vida, las que te llevan a algún lugar, siempre más alto que el anterior que visitaste. Escaleras que llevan al cielo de los cielos, o en su ausencia, a un nivel de conocimiento muy superior al que teníamos... No me preguntéis que tienen estas escaleras, pero me gustan como son, me gustan lo que simbolizan... Son las escaleras de un recuerdo que he decidido eternizar en mis adentros... Son mis escaleras, son vuestras escaleras si queréis. Mirad, y dadle algún significado. Darle sentido. ¿Subes o bajas? Así es la vida, puede ser dura subirla, puede ser larga, pero tiene su fin y una continuidad cambiante, al igual que las escaleras, puedes darle la vuelta y decidir deslizarte por la barandilla sintiendote libre.
Todo depende de como se mire.
lunes, 24 de marzo de 2008
Decepción
Resulta incómodo pensar que todo llega a su fin.Ese día había amanecido espléndido, eran las doce, y decidí salir a pasear por la costa con la cámara en mano. El mar tranquilo, la gente paseando, yo intentando captar un foto bonita, pero no salía... en fin, algo decepcionante. Volví al apartamento con la intención de coger el coche rojo.
Recorrí las calles con el tomatemóbil. Subí hasta lo más alto del pueblo, y lo que conseguí ver, fueron unas nubes negras que amenazaban con joderme el día.
No conseguí mi foto. La decepción crecía en mi por momentos.
La tormenta nos pilló comiendo. Cayeron algunos pedacitos de nieve, trocitos de hielo que se derretían al entrar en contacto con la piel humana. No eran lo suficientemente grandes ni blancos como para fotografiarlos.
Todo llega a su fin. Y allí terminaban mis vacaciones Santas.
Paró de llover y cargamos los coches con las maletas.
Últimas palabras de despedida, besos y la casualidad quiso que mis ojos vieran esta flor.
- Mi foto del día - pensé para mí. Y lo fue.
Todo tiene su fin, y mi búsqueda había concluido. ¿Decepción? ninguna.
Amanece ya



Vacaciones de Semana Santa.
¿Qué son las vacaciones si no las aprovechamos para hacer cosas que nos saquen de la rutina? Pues nada, son simplemente días de descanso. Pero qué son si además de sacarnos de la rutina nos enseñan algo nuevo? Entonces son una auténtica maravilla.
El amanecer es algo que podríamos ver día tras día, sin embargo, nos empeñamos en que verlo sea algo especial, y efectivamente, siempre es algo sorprendente y especial, muy especial.
Este ha sido otro de los rincones donde he aprendido algo sobre las personas, sobre la fotografía, sobre la lluvia y sobre mi persona.
miércoles, 19 de marzo de 2008
Gotas de alegría

A menudo nos empeñamos en ver sólo lo que queremos. Desde pequeños, vemos que los grandes regalos son los mejores, que más vale que sobre que no que falte. Y crecemos, pero lo hacemos única y exclusivamente pensando en nosotros. Más bien, en lo que los demás esperan de nosotros. Somos lo que nos hacen ser, valoramos lo que nos obligan a valorar, y prestamos atención a lo que nos plantan delante de las narices.
Esta es la razón de esta fotografía.
Desperté una mañana de febrero y empezó mi pequeño ritual.
Desperezarme, incorporarme, caminar a tientas hacia la ventana, levantar la persiana y saludar a un nuevo día. Para mi sorpresa, había llovido. No me apetecía nada aquel día, pero la plantita que cumplía justo un mes desde el cumpleaños de mamá, me miraba sonriendo. Sobre ella reposaba una pequeña gota de agua, perfectamente definida y preparada para rodar en cualquier momento sobre la hoja roja de la Euphorbia pulcherrima. No lo pensé ni un solo segundo. Saqué la cámara y dediqué parte de la mañana a fotografiar la gota desde distintos ángulos. Llegué tarde a la universidad, pero no importó.
Lo que había empezado como un día mojado y triste, se había convertido en un precioso martes cargado de plantas en las que jamás había reparado mi atención.
Más tarde, salió el sol.
Luna

Ahí la tenéis.
Siempre que la veo me produce una sensación de vacío interior que intento rellenar con versos, pero los considero tan poco aptos para ella que termino por no pensar en nada, y observarla; amenudo imaginando siglos anteriores, en lo que podía significar para otras personas y lo poco que suele significar para nosotros.
No lo sé, seguramente es una tontería, pero me gustan las cosas, a la luz de la luna.
Cosas inexplicables
Recuerdo aquella tarde; las cosas no iban del todo bien, no era mi mejor día, y por algún motivo, tampoco lo era el de la persona que descolgó el teléfono para escucharme. Decidimos vernos en un banco que hay tras un edificio conocido de nuestra ciudad.
Llevábamos un rato de charla cuando de repente, miré hacia el cielo, y vi como las nubes entretapaban el sol. Le pregunté si llevaba su cámara y la respuesta, como es obvio, fue afirmativa.
Aquella noche, me mandó la fotografía, y su título decía “a veces pasan cosas inexplicables, y me encanta compartirlas contigo".
Hoy, no recuerdo lo que hablamos, sólo sé que esbozó una sonrisa en mi.
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