miércoles, 31 de diciembre de 2008

La peor de las condenas


Faltan unos minutos para que den las tres de la madrugada... No duermo. No quiero volver a intentarlo.

Me despido. Me despido un tanto triste. Me despido de este año haciendo un balance positivo, pero con un final amargo. Como siempre, nada podía ser perfecto.

Siento un vacío enorme. Siento como cada una de las palabras que me puedan haber regalado, son promesas rotas, dagas que se clavan sin motivo alguno más que el egoísmo personal. Me he equivocado. Lo sé. Pero otra vez más, creo que soy castigado con la peor de las condenas.

La peor de ellas, es creer que tienes el pájaro en mano y no a cien volando... digo creer, porque abrirás la mano, y habrá marchado. Un sueño más que se desvanece por no saber controlarse.
Saber escuchar más y hablar menos. Este año, me quedo con eso, y sin todo lo que quería.
Sé que no está bien sentirse así, pero no puedo evitar volver a sentir la impotencia de querer algo que tenía a mi alcance y no conseguirlo. Lo peor es que es algo fuera uno de los pilares de este "fin de semana".

martes, 23 de diciembre de 2008

Peor que el frío

era despertar con una ilusión, al fin y al cabo con un espejismo que tarde o temprano iba a desvanecerse. Peor que el frío era sentirse tres días querido y al cuarto olvidado de corazón. Aprendió que las palabras se las lleva el viento, junto a los sentimientos, con las hojas ocres de un otoño muerto, calado por un frío penetrador. Caminó tres días sobre raíles muertos para desvanecerse un cuarto, como lo hizo la ilusión, porque era espejismo. Y todo terminó, o empezó de nuevo. Daba igual. Por aquél entonces ya le daba todo igual... Fuera ilusión, fuera espejismo, no tenía sentido, pues con quien debía imaginarlo, había desaparecido.
No podría describir la tristeza, más que con unos ojos negros, cansados de ver realidad, apagados de no sentir alegría. Describir la tristeza para él, era tener ganas de llorar, pero no encontrarle el sentido a hacerlo. La tristeza, para uno mismo, era mucho peor que el frío. Era llorarle a nada. Fue como llorarle a nadie.


Noche del 23 al 23 de Diciembre (menuda forma de volver)



miércoles, 3 de septiembre de 2008

Gritar, Sentir...




Y cuántas son las veces que te preguntas sobre la vida
Sobre las cosas que van y vienen,
Sobre los planes que cambian sin pensar
Sobre las personas que te rodean...

Cuántas son las veces en que rehuyes de ti mismo
De tus pensamientos locos, obscenos, oscuros
Cuántas veces habré pensado en la soledad
En las ganas de vivir
En las de no hacerlo
En saltar, cantar, gritar.
Cuántas veces me quedarán por llorar,
Cuántas por soñar...

Y sabes que lo peor no eres tu
Sino esos ojos,
Los suyos, allí donde vayas.

TE PERSIGUEN

Porque te has enamorado sin quererlo,
Sin verlo, sin olerlo y lo peor de todo;
Sin saberlo.

Cierro los ojos y vuelvo a preguntarme,
A rehuir, a pensar en soledad, a cantar para mi,
A llorar, a gritar y de nuevo,
A pensar en ti.










__Gritar, Sentir... ____ 17/08/08

domingo, 20 de julio de 2008

A los ojos


Usa tus ojos como espadas afiladas
que me amputan el alma,
observame sin temor de que te vea
destrózame! destrózame!
deja que ellos lo hagan.
Pero con ternura.

Me veo en ellos,
el reflejo de quien soy
Me desmorono.

Si te miento ellos lo saben
si te amo,
responden con destellos de ilusión.

Ojos que son fosos sin fondo
donde afligir las penas.
Creadores de lágrimas
que se despeñan ahogando sentimientos.

No soy más que lo que veo en ellos,
Mírame como si en ello te fuera la vida.

jueves, 10 de julio de 2008

Soledad

Suele pasar que al terminar el día, uno se sienta solo. Digo que suele pasar, porque me siento mejor si aparento no ser el único al que le pasa.
Había escrito un parrafote a continuación, pero no me gustaba. Así que dejo sólo esa frase que no sé, me gusta, e intentaré arreglar un poco más esto, aunque sea sólo para tí, cacho de melón empanao!










Como decíamos antes... a xupi :)

viernes, 9 de mayo de 2008


"I LOVE MY BIKE"






Este es Richi





con su bici.

Un miércoles por la mañana. Lleno de bajadas, peraltes, campillo, fotos y risas.


sábado, 3 de mayo de 2008

¿_?

A veces me pregunto cuantas veces hay que soñar con algo para conseguirlo.





miércoles, 30 de abril de 2008

(:





Es justo cuando se me ocurre explorar nuevos mundos cuando, me doy cuenta de lo que tengo, y lo que no.


_______toca ser feliz _ :)

lunes, 28 de abril de 2008

Pirart













On els somnis, es fan realitat :)

jueves, 24 de abril de 2008

Sant Jordi

Carla y su rosa. Por una mañana distinta de ramblas, flores, libros, fotos y risas, muchas risas.

domingo, 20 de abril de 2008

Obsesión

... por las gotitas de agua que esconden un paisaje dentro.
















A esta foto la bautizo como Gerald, ella sabe el porqué.
Ahí queda. (:

miércoles, 16 de abril de 2008

Jornades de PEDAGOGIA

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PePa & Friends...











PIM
PAM
PUM





---lo que se aprende en la universidad---

jueves, 10 de abril de 2008

Al tiempo





Siempre quise llevar reloj de pulsera.

Para mi primera comunión, elegí un "casio" muy sencillo; era el regalo de mi yaya. Lo elegí con mi padre, y el buen hombre decía "Germán puedes elegir algo más chulo si quieres". Más chulo? Imposible. Tenía luz, cronómetro, una alarma y pitaba a cada hora!!

Hoy, desearía hacer desaparecer todos los relojes del mundo.

No quiero al tiempo.

Quiero despertar con el sol de la mañana quemándome la cara, quiero comer cuando tenga hambre, quiero aprender de la vida, quiero trabajar sólo cuando sea necesario. Quiero, quiero, quiero... No dejo de pedir tonterías, y lo que realmente quiero, es que el tiempo no marque mi rutina y que las horas, no acorten mi vida, porque veo que, al fin y al cabo, solamente estamos midiendo lo que dura nuestra vida en años, meses, días, horas, minutos, segundos... preferiría salir en Wikipedia como Germán, el hombre que vivió... no se sabe cuando. Pero se sabe que reía, que saltaba, que cantaba, que lloraba, que hacía de todo, menos preocuparse por el tiempo.
Mañana empiezo a ser ese Yo.

sábado, 5 de abril de 2008

Barcelona

"Hijos, qué os parece si nos venimos a vivir a Barcelona".
Se me encogió el alma. Menudas palabras había dicho mi madre. Odiaba la ciudad condal, tanto tráfico, tanta gente, tan pocos parques, mis amigos! Oh no! Mis amigos, la chica que me gustaba, todo se iría al garete. (Morros) "No mama, a mi no me gusta" le dije. Ella me sonrió, y dijo que bromeaba.
Nunca me había gustado. Hasta que un día, a los 16 decidí salir con los amigos a pasear por las emblemáticas Ramblas. "Pues no ha estado mal, podríamos repetir". Y ahí quedó la cosa. Pocas visitas más recibió Barcelona por mi parte hasta el día en que entré en la Universidad.
Supongo que uno crece, y su pueblo o ciudad de toda la vida, se le va quedando pequeño. Imagino que cuando se es un renacuajo no se saben apreciar algunas otras cosas. Tras unos cuantos años haciendo parte de mi vida en la ciudad, caí en la cuenta de que no está tan mal. Pasear por la calle sin que nadie te conozca, sobrevivir al caos en plenas rebajas, perderse por el metro y disfrutar de personajes que tocan instrumentos, conocer a gente por las noches... Al final, Barcelona se ha convertido en el sitio que nunca quise y, sus calles; en los caminos que de vez en cuando necesito recorrer. Y es que la magia que rodea a Barcelona no es poca.
Hoy la entrada, es por ella.


BARCELONA.

domingo, 30 de marzo de 2008

FLORES






"Hijo, tengo que pedirte un favor; en la calle que hay por encima del ayuntamiento, hay unos árboles que están en su momento... ¿podrías hacerles unas fotos?"

Y este es el resultado.
No sé que tienen las tardes del domingo que son tan apestosas, pero se camuflan los olores paseando y fotografiando.

¿SUBES?


Son las escaleras de la vida, las que te llevan a algún lugar, siempre más alto que el anterior que visitaste. Escaleras que llevan al cielo de los cielos, o en su ausencia, a un nivel de conocimiento muy superior al que teníamos... No me preguntéis que tienen estas escaleras, pero me gustan como son, me gustan lo que simbolizan... Son las escaleras de un recuerdo que he decidido eternizar en mis adentros... Son mis escaleras, son vuestras escaleras si queréis. Mirad, y dadle algún significado. Darle sentido. ¿Subes o bajas? Así es la vida, puede ser dura subirla, puede ser larga, pero tiene su fin y una continuidad cambiante, al igual que las escaleras, puedes darle la vuelta y decidir deslizarte por la barandilla sintiendote libre.
Todo depende de como se mire.

lunes, 24 de marzo de 2008

Decepción

Resulta incómodo pensar que todo llega a su fin.
Ese día había amanecido espléndido, eran las doce, y decidí salir a pasear por la costa con la cámara en mano. El mar tranquilo, la gente paseando, yo intentando captar un foto bonita, pero no salía... en fin, algo decepcionante. Volví al apartamento con la intención de coger el coche rojo.
Recorrí las calles con el tomatemóbil. Subí hasta lo más alto del pueblo, y lo que conseguí ver, fueron unas nubes negras que amenazaban con joderme el día.
No conseguí mi foto. La decepción crecía en mi por momentos.
La tormenta nos pilló comiendo. Cayeron algunos pedacitos de nieve, trocitos de hielo que se derretían al entrar en contacto con la piel humana. No eran lo suficientemente grandes ni blancos como para fotografiarlos.
Todo llega a su fin. Y allí terminaban mis vacaciones Santas.
Paró de llover y cargamos los coches con las maletas.
Últimas palabras de despedida, besos y la casualidad quiso que mis ojos vieran esta flor.

- Mi foto del día - pensé para mí. Y lo fue.

Todo tiene su fin, y mi búsqueda había concluido. ¿Decepción? ninguna.

Amanece ya




Vacaciones de Semana Santa.

¿Qué son las vacaciones si no las aprovechamos para hacer cosas que nos saquen de la rutina? Pues nada, son simplemente días de descanso. Pero qué son si además de sacarnos de la rutina nos enseñan algo nuevo? Entonces son una auténtica maravilla.


El amanecer es algo que podríamos ver día tras día, sin embargo, nos empeñamos en que verlo sea algo especial, y efectivamente, siempre es algo sorprendente y especial, muy especial.
Este ha sido otro de los rincones donde he aprendido algo sobre las personas, sobre la fotografía, sobre la lluvia y sobre mi persona.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Gotas de alegría



A menudo nos empeñamos en ver sólo lo que queremos. Desde pequeños, vemos que los grandes regalos son los mejores, que más vale que sobre que no que falte. Y crecemos, pero lo hacemos única y exclusivamente pensando en nosotros. Más bien, en lo que los demás esperan de nosotros. Somos lo que nos hacen ser, valoramos lo que nos obligan a valorar, y prestamos atención a lo que nos plantan delante de las narices.
Esta es la razón de esta fotografía.
Desperté una mañana de febrero y empezó mi pequeño ritual.
Desperezarme, incorporarme, caminar a tientas hacia la ventana, levantar la persiana y saludar a un nuevo día. Para mi sorpresa, había llovido. No me apetecía nada aquel día, pero la plantita que cumplía justo un mes desde el cumpleaños de mamá, me miraba sonriendo. Sobre ella reposaba una pequeña gota de agua, perfectamente definida y preparada para rodar en cualquier momento sobre la hoja roja de la Euphorbia pulcherrima. No lo pensé ni un solo segundo. Saqué la cámara y dediqué parte de la mañana a fotografiar la gota desde distintos ángulos. Llegué tarde a la universidad, pero no importó.
Lo que había empezado como un día mojado y triste, se había convertido en un precioso martes cargado de plantas en las que jamás había reparado mi atención.
Más tarde, salió el sol.

Luna


Ahí la tenéis.
Siempre que la veo me produce una sensación de vacío interior que intento rellenar con versos, pero los considero tan poco aptos para ella que termino por no pensar en nada, y observarla; amenudo imaginando siglos anteriores, en lo que podía significar para otras personas y lo poco que suele significar para nosotros.
No lo sé, seguramente es una tontería, pero me gustan las cosas, a la luz de la luna.

Cosas inexplicables


Recuerdo aquella tarde; las cosas no iban del todo bien, no era mi mejor día, y por algún motivo, tampoco lo era el de la persona que descolgó el teléfono para escucharme. Decidimos vernos en un banco que hay tras un edificio conocido de nuestra ciudad.
Llevábamos un rato de charla cuando de repente, miré hacia el cielo, y vi como las nubes entretapaban el sol. Le pregunté si llevaba su cámara y la respuesta, como es obvio, fue afirmativa.

Aquella noche, me mandó la fotografía, y su título decía “a veces pasan cosas inexplicables, y me encanta compartirlas contigo".
Hoy, no recuerdo lo que hablamos, sólo sé que esbozó una sonrisa en mi.