miércoles, 19 de marzo de 2008

Cosas inexplicables


Recuerdo aquella tarde; las cosas no iban del todo bien, no era mi mejor día, y por algún motivo, tampoco lo era el de la persona que descolgó el teléfono para escucharme. Decidimos vernos en un banco que hay tras un edificio conocido de nuestra ciudad.
Llevábamos un rato de charla cuando de repente, miré hacia el cielo, y vi como las nubes entretapaban el sol. Le pregunté si llevaba su cámara y la respuesta, como es obvio, fue afirmativa.

Aquella noche, me mandó la fotografía, y su título decía “a veces pasan cosas inexplicables, y me encanta compartirlas contigo".
Hoy, no recuerdo lo que hablamos, sólo sé que esbozó una sonrisa en mi.

1 comentario:

Solveig Möller dijo...

m'alaga que abans de res pensessis en mi...