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martes, 27 de octubre de 2009

Al olvido


- ¿Crees en el poder de las palabras? Eres encantadora...
- ¿Encantadora es como cuando soy capaz de fundirte con una mirada o encantadora como cuando me contaste que hablando conmigo te sentías embobado, volando sobre un colchón de algodón?
-Por favor, deja de hablar y hechizame los labios.

miércoles, 14 de octubre de 2009

A la felicidad

Pensé que sería algo complicado... y al final ser feliz se reducía a vivir... vivir mis pequeños momentos del día con esas personas que me aman, con los que me abrazan, me besan y me desean el bien. Tan simple como conducir así, beber y reír, cocinar riendo, despertar con sonrisas, acostarse a carcajadas, llamar y decir tonterías... tan simple como enseñar más los dientes que las lágrimas.
Me siento con la obligación de ser feliz. Porque no necesito más que pensar en serlo para conseguirlo. Bienvenida seas.


jueves, 17 de septiembre de 2009

Si mis palabras no fueran de verdad, no podría escribirte lo que veo por las mañanas. Las palabras no inventan mentiras, yo invento mi verdad, la alimento con un simple suspiro de tus ojos, con el sabor de tu voz, con el color de tus sueños.
Si las palabras no fueran, las gotas del rocío serían simple agua, cuando las palabras SON; el agua se convierte en lágrimas y estas pasan a ser espejos invertidos de verdad.

Si el azul no fuera el mi tu color mentiría, y todo lo dicho, todo lo vivido sería humo de tabaco, el mismo humo que trago cuando quiero acercarme a ti...

Si las palabras fueran de mentira nunca podría decirte lo que siento por ti.


jueves, 23 de julio de 2009

No entiendo cómo puedo necesitar tanto un cigarrillo

Los malos momentos se suceden los unos a los otros, día tras día, como fieles gotas de lluvia que caen sobre el asfalto caliente y se destrozan convirtiéndose en más gotas que caen alrededor de la primera. Los malos momentos son así. Tormentas de verano. Lluvias de primavera. Da igual, porque todos son distintos excepto en una particularidad, siempre, SIEMPRE terminas mojado. Lo mejor viene después. Cuando el sol empieza a despuntar. Cuando el calor veraniego parece una toalla en invierno secando las gotitas del rocío sobre un cuerpo mojado. Esa sensación me gusta. Poco a poco se alejan las nubes grises. Poco a poco aparecen las sonrisas, las miradas y las palabras. Oh las palabras. Calman el alma como pedazos de poesía brotando de un corazón. Palabras sinceras, cargadas de sentimientos, palabras que dan calor. Ni más ni menos. Ayer entendí que con querer, no hay suficiente; se necesita mucho más.

martes, 23 de diciembre de 2008

Peor que el frío

era despertar con una ilusión, al fin y al cabo con un espejismo que tarde o temprano iba a desvanecerse. Peor que el frío era sentirse tres días querido y al cuarto olvidado de corazón. Aprendió que las palabras se las lleva el viento, junto a los sentimientos, con las hojas ocres de un otoño muerto, calado por un frío penetrador. Caminó tres días sobre raíles muertos para desvanecerse un cuarto, como lo hizo la ilusión, porque era espejismo. Y todo terminó, o empezó de nuevo. Daba igual. Por aquél entonces ya le daba todo igual... Fuera ilusión, fuera espejismo, no tenía sentido, pues con quien debía imaginarlo, había desaparecido.
No podría describir la tristeza, más que con unos ojos negros, cansados de ver realidad, apagados de no sentir alegría. Describir la tristeza para él, era tener ganas de llorar, pero no encontrarle el sentido a hacerlo. La tristeza, para uno mismo, era mucho peor que el frío. Era llorarle a nada. Fue como llorarle a nadie.


Noche del 23 al 23 de Diciembre (menuda forma de volver)



jueves, 10 de julio de 2008

Soledad

Suele pasar que al terminar el día, uno se sienta solo. Digo que suele pasar, porque me siento mejor si aparento no ser el único al que le pasa.
Había escrito un parrafote a continuación, pero no me gustaba. Así que dejo sólo esa frase que no sé, me gusta, e intentaré arreglar un poco más esto, aunque sea sólo para tí, cacho de melón empanao!










Como decíamos antes... a xupi :)

lunes, 24 de marzo de 2008

Decepción

Resulta incómodo pensar que todo llega a su fin.
Ese día había amanecido espléndido, eran las doce, y decidí salir a pasear por la costa con la cámara en mano. El mar tranquilo, la gente paseando, yo intentando captar un foto bonita, pero no salía... en fin, algo decepcionante. Volví al apartamento con la intención de coger el coche rojo.
Recorrí las calles con el tomatemóbil. Subí hasta lo más alto del pueblo, y lo que conseguí ver, fueron unas nubes negras que amenazaban con joderme el día.
No conseguí mi foto. La decepción crecía en mi por momentos.
La tormenta nos pilló comiendo. Cayeron algunos pedacitos de nieve, trocitos de hielo que se derretían al entrar en contacto con la piel humana. No eran lo suficientemente grandes ni blancos como para fotografiarlos.
Todo llega a su fin. Y allí terminaban mis vacaciones Santas.
Paró de llover y cargamos los coches con las maletas.
Últimas palabras de despedida, besos y la casualidad quiso que mis ojos vieran esta flor.

- Mi foto del día - pensé para mí. Y lo fue.

Todo tiene su fin, y mi búsqueda había concluido. ¿Decepción? ninguna.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Gotas de alegría



A menudo nos empeñamos en ver sólo lo que queremos. Desde pequeños, vemos que los grandes regalos son los mejores, que más vale que sobre que no que falte. Y crecemos, pero lo hacemos única y exclusivamente pensando en nosotros. Más bien, en lo que los demás esperan de nosotros. Somos lo que nos hacen ser, valoramos lo que nos obligan a valorar, y prestamos atención a lo que nos plantan delante de las narices.
Esta es la razón de esta fotografía.
Desperté una mañana de febrero y empezó mi pequeño ritual.
Desperezarme, incorporarme, caminar a tientas hacia la ventana, levantar la persiana y saludar a un nuevo día. Para mi sorpresa, había llovido. No me apetecía nada aquel día, pero la plantita que cumplía justo un mes desde el cumpleaños de mamá, me miraba sonriendo. Sobre ella reposaba una pequeña gota de agua, perfectamente definida y preparada para rodar en cualquier momento sobre la hoja roja de la Euphorbia pulcherrima. No lo pensé ni un solo segundo. Saqué la cámara y dediqué parte de la mañana a fotografiar la gota desde distintos ángulos. Llegué tarde a la universidad, pero no importó.
Lo que había empezado como un día mojado y triste, se había convertido en un precioso martes cargado de plantas en las que jamás había reparado mi atención.
Más tarde, salió el sol.

Luna


Ahí la tenéis.
Siempre que la veo me produce una sensación de vacío interior que intento rellenar con versos, pero los considero tan poco aptos para ella que termino por no pensar en nada, y observarla; amenudo imaginando siglos anteriores, en lo que podía significar para otras personas y lo poco que suele significar para nosotros.
No lo sé, seguramente es una tontería, pero me gustan las cosas, a la luz de la luna.